Ciencia

El Método (científico)

Hablar es sencillo y en ocasiones queremos aportar nuestro granito de arena acerca de temas que no controlamos del todo. Es bastante frecuente en ciencia (y supongo que en el resto de ámbitos) oír o encontrar información bastante desatinada. Los científicos en muchas ocasiones tenemos que explicar la importancia de que los hechos estén científicamente contrastados, y cuál es la diferencia con otros que no lo están o que simplemente son opiniones.

En muchos debates sale a relucir la frase: “tu opinión es tan válida como la mía”. Y si realmente se trata de dos opiniones esto puede dar lugar a un debate en el que ambas personas defiendan sus ideas e incluso una de ellas puede acabar convenciendo al “rival”. Pero en ciencia, no hay (o no debe haber) opiniones. Claro que un científico puede tener una opinión personal basada en su propia experiencia, pero debe remarcar que eso es una opinión personal. Lo que algunas personas atacan como si se tratase de una opinión de algunos científicos, en realidad está respaldado por un método: el método científico.

Atención: no todo lo que nos venden como “avalado científicamente”, “la ciencia ha comprobado que”, “científicamente probado”… es verdad. Y por eso hay que tener especial cuidado sobre las fuentes a las que le damos nuestra credibilidad. Esto está muy en auge con el impacto de las redes sociales en nuestra vida, el acceso fácil a la información y el desconocimiento general acerca de los pasos que se han de seguir en un experimento científico.

Pseudoterapias, terraplanismo, movimientos antivacunas, conspiraciones… Estamos rodeados de teorías que se creen avaladas por criterios científicos, cuando en realidad no lo son. Los creadores de este tipo de contenido son expertos en hacer que sus publicaciones tengan un aspecto científico, fáciles de detectar por un científico, pero que a cualquiera no familiarizado con este “mundillo”, pueda hacer dudar. En el “mejor” de los casos juegan con nuestro dinero, en el peor, con nuestra salud y nuestra vida.

El método científico

La Ciencia y su avance se rige por el Método Científico. Este está compuesto por varias etapas. Explicadas de manera muy resumida y sencilla son:

  • A partir de una observación, el científico se plantea una serie de preguntas que van a derivar en hipótesis.

Hipótesis: enunciado que aún no se ha probado, por lo tanto, aún no ha sido ni confirmado ni refutado, quedando abierta cualquiera de las dos opciones.

  • Para contrastar las hipótesis que se han planteado, se realiza un diseño experimental (esto es importante, hablaremos de esto más abajo).
  • Tras obtener los resultados de nuestro experimento, pasamos a comprobar si nuestra hipótesis era verdadera o falsa (en ese caso se debe repasar de nuevo nuestra hipóteis o nuestro experimento), con lo que sacamos unas conclusiones.
  • Los resultados científicos deben ser publicados para que queden a disposición del resto de la comunidad científica (y este es el otro punto importante, lo comentamos abajo).

A primera vista podría parecer que la mayoría de artículos que se hacen pasar por científicos cumplen esos cuatro pasos tan simples. Pero lo cierto es que la algunos fallan en los dos puntos que hemos remarcado. Veamos por qué.

El diseño experimental

Hay textos en forma de artículos que pueden parecer científicos, pero que nada más lejos de la realidad. El diseño de un experimento tiene por objetivo poner a prueba tu hipótesis, y por lo tanto no debe caer en la trampa de facilitar que los resultados salgan según el interés propio. Es decir, debemos ser duros con nuestra hipótesis y usar datos muy robustos que aseguren que un resultado positivo de nuestra hipótesis, realmente lo es. No valdría esto:

Mi hipótesis: si tiro una moneda al aire, el 100% de las veces sale cara. Tiro 2 veces la moneda y me sale cara. Entonces, paro aquí mi experimento no vaya a ser que me salga una cruz y se me vaya mi hipótesis al traste.

Ocurre muchas veces que en el diseño experimental (y esto ocurre muchísimo con las pseudoterapias) el número de muestras es muy bajo. Otro de los puntos flacos en muchas ocasiones es la falta de controles, es decir, datos a los que no se aplica el tratamiento, y cuyos resultados deben diferir “significativamente” de los resultados de las muestras tratadas. Tampoco se tienen en cuenta muchas veces diferentes factores que pueden estar afectando o interfiriendo en los resultados (edad, peso, antecedentes, etc.). Vamos a poner un ejemplo inventado para que se entienda de manera fácil:

El Hidroxicloruro de estaño (laboratorios Biotura) ha mostrado una eficacia del 90% contra la calvicie. Este producto que es sintetizado de manera natural por la planta Meloinvento meloinventata ha logrado ser sintentizada por los doctores Cuesta y Fernández en los laboratorios de la Universidad Suroeste de Madrid. El medicamento ha sido probado por 10 voluntarios de los cuales sólo 1 ha desarrollado alopecia. El Hidroxicloruro de estaño no ha mostrado ningún efecto adverso.

No es lo mismo un 90% de 10 individuos (9 personas) que un 90% de una muestra 1000 individuos (900 personas). Cuanto más alto es el número total de muestras (sean personas, plantas, colonias bacterianas…), más baja será la probabilidad de que por azar los datos estén representando algo que no sea cierto. Es importante fiijarse siempre en el número de individuos que se han utilizado en los experimentos, porque los resultados pueden depender de ello.

Si no se introducen muestras control en un experimento no puedes saber si el resultado que estás obteniendo no se hubiese dado igualmente en individuos que no han recibido el tratamiento. Los resultados con números muestrales bajos y sin controles, no son fiables. Posiblemente has oído decir que: correlación no implica causalidad. Esto es porque las causas que a veces se tienen en cuenta en determinados estudios no siempre están detrás de las correlaciones que se nos muestran.

Yo nací hace 34 años. Desde hace 34 años el incremento de temperatura en el planeta se está acelerando. Por lo tanto, hacerme vieja está acelerando el calentamiento global. Ambas cosas están incrementándose, pero una no es la causa de la otra.

correlacion-no-implica-causalidad

En nuestro ejemplo del Hidroxicloruro de estaño, no hemos tenido en cuenta factores que puedan interferir en los resultados como puede ser que de los 10 voluntarios 4 fueran menores de veinte años, 3 fueran mujeres y que, de los 3 hombres restantes, dos de ellos no tuvieran antecedentes familiares con calvicie, tratándose de una carácter de transmisión genética.

Además, de manera más deliberada, en muchas ocasiones los nombres de los laboratorios y los científicos que lo avalan son inventados. En el ejemplo es obvio, pero si los sustituyes por laboratorios Phakarma-Clinic, South Pensylvania University, y Dr. Moore y Thilliez… ¿Cuánta gente comprueba la procedencia cuando los nombres nos suenan bien?

La publicación de un trabajo científico

El último paso del método científico sería la publicación de los resultados en una revista científica. Este es otra de las grandes debilidades de los artículos que se hacen pasar por científicos.

Si no estás metido en el ámbito científico seguramente no te puedas hacer a la idea de lo complicadísimo que es publicar un trabajo en una revista. Las revistas científicas utilizan lo que se llama “Peer Review”. Esto significa que los artículos enviados son evaluados por 2-4 científicos anónimos que son especialistas en la materia (aunque algunos firman su revisión dando a conocer su nombre). Estos revisores deben entender el trabajo, valorarlo positivamente (o no), comprobar que no hay nada extraño en el diseño experimental ni en la interpretación de los resultados, y que el experimento podría ser replicado en la Conchinchina por otro equipo de científicos obteniendo los mismos resultados. Esto es muy importante, y si un experimento no es replicable, es que el diseño experimental, los análisis o interpretación de resultados, no son válidos.

Este proceso de enviar un artículo a revista es un proceso duro y largo, que puede conllevar el rechazo de varias revistas, y una duración del proceso desde el envío hasta su publicación definitiva de alrededor de un año.

Por cierto, el idioma en el que se publica la ciencia es el inglés, por lo que los artículos científicos solo se publican en este idioma.

A tener en cuenta:

Las personas somos vulnerables, nos fiamos de la gente que nos muestra conocimiento sobre algo que nosotros no tenemos. Uno no puede saber sobre todos los temas que nos rodean a diario: biología, salud, leyes, derechos, obligaciones, electricidad… A cualquiera nos pueden engañar en algo, por eso debemos cribar la información y solo fiarnos de lo oficial. En la medida de lo posible, lo mejor es ir a la información original y consultar las páginas de organismos e instituciones oficiales. Para la ciencia y para todo. Y, sobre todo no difundamos lo que no estamos 100% seguros de que es cierto.

Lecturas interesantes:

E. Cuesta

1 comentario en “El Método (científico)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s